28/09/2025

Todos los días en la facultad veo dos láminas de regordetes de Botero en la facultad. Es muy raro, es un recordatorio argentino todos los días.

Siempre dudo un poco cuando novelar mi vida para este blog. Por ahora vengo siendo muy fiel a lo que sucede. Es una crónica bastante real de lo que pasa.

El viernes pasado tuvimos Block Olympics. Competimos entre todos los blocks (que son como las comisiones ponele) por un poco de presupuesto para organizar eventos. Basicamente algo de cash para organizar happy hours. Es una mezcla clásica de juegos: cinchada, fondo blanco, una especie de cachada/mancha rara, green light/redlight o pelo pelito es o el derivado de darse vuelta y congelados, mental math, limbo. Ganamos con claridad, no solo los juegos sino el espíritu. Hasta tatuajes hicimos. Estuvo bueno para conectar de otra forma. Van varias fotos.

Chiari se fue hace unos días. El sábado pasado fuimos a desayunar unos pancakes exepcionales. Son de un lugar que cada tanto me deleito. Realmente una delicatessen. Después caminamos por el Soho y nos probamos alrededor de 134 pares de anteojos cada uno. Chiari adiquirió, yo no pude porque los que me gustaron salían 500 dols. Lamentablemente fuera de mi presupuesto. En el momento que pusimos un pie en ese local Chiari dijo “acá nos rompen el culo”. Dicho y hecho.

Después como nos quedamos con hambre nos comimos una rica hamburguesa en The Wren. Me tenía que cortar el pelo así que saqué un turno rápido en una peluquería con 3 asientos locos en East Village. Realmente uno de los chicos puso en el chat “che yo me corto ahí, el dueño es un copado”. Nos fuimos caminando ahi. Cuando me senté había una chica rusa cortándole el pelo a un pibito. Chiari se fue y me quedé esperando. Mandó por el grupo de mi familia “Che el que está cortándose el pelo parece Lochland de The White Lotus” (el hijo de piper nooou”). 3 minutos después el chico este le da una indicación a la peluquera. Y me di cuenta que era realmente él. Era Sam Nivola en la misma peluquería diminuta de un ruso y una rusa en East Village. Estaba tan cerca que no podía sacar el celu y sacarle una foto porque si estiraba la mano era realmente una selfie. Así de cerca estaba. Lo más gracioso es que cuando terminé de cortarme yo el pelo y le digo al que me cortó que yo no era tan famoso como el chico anterior me dice “cómo? No entiendo”. No tenían ni idea quien había estado.

Vino el señor Abriata a visitar por estos pagos. Fuimos a cenar a un sucucho de comida etíope con Eli y Vicky M que también estaba por estos pagos trabajando. Debo admitir que tenía miedo pero quedé gratamente sorprendido. Nos sirivieron todo en una bandeja gigante de una especie de panqueque salado. Todos tipos de carnes cocinadas distintas con vegetales que no se parecían vegetales. Como siempre picante sin aviso pero más que soportable. Se podía comer pero te transpiraba la cabeza. Pensé que lo más raro iban a ser los sabores pero terminó siendo el hecho de tener que comer con la mano. Era cortar un pedazo de panqueque y hacer tipo una pinza de juego de sacoa y levantar comida y directo a la boca.

Esta semana fue intensa. Mucho cursado y mucha cosa externa. De a poco está empezando la intensidad de recruiting. Esta semana voy a conocer las oficinas de BCG en Chelsea que tienen fama de ser muy lindas. Y el martes vienen los de Bain.

Lo único malo de la visita que tenemos el lunes a BCG es que no vamos a tener nuestra juntada semanal de lunes. Se armó un grupito que vamos al mismo bar todos los lunes a ver de fondo futbol americano Lilly, Lauren, EJ, Jack, Sharez y Bennet son los fijos. Veremos como reagrupamos esta semana. Seguro se haga sin Sharez y mi o iremos más tarde. Pero es una linda costumbre para mantener la cerveza de los lunes con papas y un ceasar wrap.

El miercoles tengo entradas para ver una obra del Off off off que todo lo que lei es excelente “Oratorio of living things”. Dejo acá el mini spoiler para la próxima.

Ah y casi me olvidada, me entregaron el traje!

Eso es todo por ahora. Prometo mejorar con la periodicidad.

Un trip autoreferencial para divertirme, que mis amigos no me pierdan el rastro y obligarme a dejar escrito en algún lugar experiencias para no confiarle todo a mi memoria.