Los martes curso solo una materia 9am. Estadística con un viejo simpático, medio aburrido, fanático del baseball. De esos profesores que tienen tantos años que uno siente que recita el material de lo automatizada que tiene cada clase. Pone play y no lo para nadie porque además no escucha.
Salí de la clase y tenía que hacer tiempo hasta las 12 que tenía una reunión. Algunos se fueron a cursar otra materia, otros me acompañaron a hacer tiempo. Cuando termino mi reunión salgo de la salita para ir para casa, almorzar, estudiar, ir al gimnasio, vivir básicamente. Pero en el ascensor me la cruzo a Claire.
“Perdí mi billetera y estoy con la credencial de Sharez. Podés salir y dársela así no nos cagan a pedos por entrar con otra credencial?” Obvio que en inglés pero creo que es una traducción bastante precisa.
Salgo le doy la credencial a Sharez y entramos los dos con el único objetivo de ayudarla a buscar la billetera.
Como Claire es inteligente, tiene un Airtag en su billetera, algo que voy a tener que copiar. Nos pusimos a ver si agarraba señal y claramente la billetera estaba en lo que nosotros llamamos KMC. Que es básicamente un edificio enorme donde tenemos clases todos los días. El hecho de ver que estaba ahí despertó una necesidad de encontrarla todavía más grande. Si no la ves porque rompieron el Airtag o la ves que está en New Jersey, la das por perdida. El hecho de tenerla cerca generó una especie de reacción medio novelística fantástica de no darla por perdida.
Empezamos a pensar dónde podría estar la billetera. Estadística, Firms and Markets, Matto (donde se compra el café feo adentro de la facultad) o cualquier lugar intermedio del recorrido de Claire.
En Matto no parecía estar. Fuimos al aula de estadística y había un grupo de MBA2 estudiando. Los hicimos pararse y buscar en el piso y nada. Agradecimos y salimos pero sin estar conformes con cuán profunda había sido la búsqueda.
En el aula de Firms and Markets estaban cursando así que no podíamos entrar a revolver. Volvimos a Matto a seguir revisando. Matto es una ventanilla adentro de la facultad, no se imaginen un Starbucks gigante. El tema es que pasa una infinidad de gente por ahí y nunca sabes si alguien la pudo haber pateado abajo de algo o agarrado.
El airtag a todo esto seguía marcando que estaba en el edificio. Claire volvió a revisar los baños que había usado. Nada. Buscamos en todos los ascensores y escaleras. Nada.
Fuimos a una de las entradas, donde están los seguridad por si nadie había encontrado una billetera y la había. Nada. Fuimos a dar una vuelta manzana por las dudas a ver si se le había caido en la entrada o llegando o saliendo pero tampoco tuvimos suerte.
Cuando quisimos entrar por la otra entrada nos miraron mal y no nos creían que Claire era alumna pero en esa entrada tampoco estaba.
Generalmente la gente de seguridad en estos tipos de edificios donde literalmente entran y salen miles de personas por día no suelen estar muy agradecidas cuando la gente pierde la credencial para entrar. Soles ser lo peor de su semana si te llega a pasar. Fuimos a la oficina donde hacen las credenciales y donde también está el Lost and Found oficial.
La realidad es que es muy fácil que te devuelvan tu billetera en NYU. Nuestra credencial tiene todos nuestros datos oficiales de la facultad con lo cual automáticamente te pueden mandar un mail. Exactamente eso nos dijo la señora del lost and found.
“Acá no tengo ninguna billetera marrón. Si está tu credencial, te mando un mail enseguida”
Hicimos un day pass para claire en ese mismo lugar para que los señores simpáticos de seguridad nos dejaran pasar con menos odio.
Entramos y nos volvimos a juntar con Sharez. Hubo un consenso de revisar todo de vuelta y sino esperar a que alguien la encuentre y la devuelva.
Claire tuvo la suerte de encontrar a una señora de limpieza en uno de los baños donde revisamos.
“Ahora me acuerdo, yo fui al baño y apoyé mi billetera y botella de agua acá. Y la señora me acaba de dar la botella. Me dijo que una chica vino y dijo ‘ah es mi billetera’ y se la llevó”
Teníamos la escena del crimen pero sin mucho para hacer. En los baños no hay cámaras de seguridad claramente.
Prendimos el teléfono y por primera vez nos dijo que estábamos cerca del airtag. La aplicación tiene dos funciones: una es hacer un pitido por si no lo encontrás, hace sonar el airtag; otra que te apunta con una flechita y te dice donde está y la distancia que te separa de tu objeto perdido. Ambas funcionan si estás relativamente cerca, no es que yo desde NY pueda apuntar a un airtag de Buenos Aires.
Cuando Claire salió del baño volvimos a ver la aplicación y por primera vez la flechita mágica apuntaba a un lugar y decía que estábamos cerca. Teníamos que entrar a un aula donde ninguno de nosotros había estado todo el día. Abrimos la puerta y había solo dos personas que estaban ocupando el aula para estudiar. Mientras más entrabamos más verde se ponía la pantalla y bajaba la distancia. 30 feet, 25 feet, 22 feet, 20 feet, 18 feet.
Claire y Sharez se tiraron al piso a buscar la billetera. Yo me acerqué y le dije a la chica que teníamos cerca “Sorry, we are looking for a wallet missing and it looks like it’s here” solo para excusarme del ruido que estábamos haciendo y que la estábamos molestando.
Apenas terminé de decir eso, la chica se para, agarra su cartera y se va. Automáticamente la flechita se dio vuelta 180 grados.
22 feet, 25 feet, 30 feet.
Automáticamente nos miramos los 3. Fue digno de una sitcom, ese silencio que se hace al final de un capítulo o antes de un “corte”.
Abrimos la puerta y la vemos a esta chica intentar abrir todas las puertas buscando una escalera.
“SEGUILA” le gritó Sharez. Pero no podíamos teclearla en el medio de la facultad. Nos quedamos mirándonos sin entender realmente lo que nos había pasado. Era realmente insólito que alguien de la facultad, en un ambiente cerrado donde Seguridad sabe quién está adentro y quién está afuera robe una billetera.
Igualmente decidimos correr a buscarla a ver si la flechita mágica aparecía de vuelta. Cada uno en un piso. Nos encontramos de vuelta en el lobby y nada. Ahora el localizador mostraba el pin de vuelta cerca del café y no se movía. Era como que habíamos vuelto al mismo lugar.
Fuimos a seguridad, les contamos lo que nos había pasado y obvio que no pudieron hacer nada. No se si pensaron que estábamos medio pirados pero podrían haber movido algo, ver cámaras.
Sharez decidido le sacó el celular a Claire y empezó a hacer sonar el Airtag.
“Creo que lo escucho” Salió corriendo a un pasillo medio abandonado que tiene la facultad. Una salida de emergencia con una puerta de servicio.
“Está acá” señalando una puerta intentando abrirla.
Claire estiró la mano y agarró la billetera que estaba puesta arriba de la caja que cubre la manguera contra incendios al lado de la puerta.
